viernes, 1 de febrero de 2013

María Elena Walsh

 Infancia

Nació en el partido de Ramos Mejía, Buenos Aires el 1 de febrero de 1930 Su padre, Enrique Walsh, era un inglés ferroviario, que trabajaba como empleado del departamento contable de la New Western Railway of Buenos Aires (Ferrocarril Oeste de Buenos Aires) y tocaba muy bien el piano. De la cultura popular inglesa, María Elena tomaría las nursery rhymes, tradicionales canciones para niños, como Baa Baa black sheep o Humpty Dumpty, que su padre le cantaba de niña, así como el hábito de las construcciones verbales que caracterizan al nonsense británico, como una de las principales fuentes de inspiración en su obra.

Su madre, Lucía Elena Monsalvo, era argentina, hija de padre argentino y madre andaluza. Se había casado con su padre, en segundas nupcias de éste, y tuvieron juntos dos hijas, Susana y María Elena. Del primer matrimonio, su padre tuvo además cuatro hijos.

Fue criada en un gran caserón de Ramos Mejía, en el Gran Buenos Aires, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. La canción Fideos finos ("Voy a contarles qué había/entonces en Ramos Mejía")7 y su primera novela, Novios de antaño (1990), de raíz autobiográfica, están dedicadas a relatar y reconstruir los recuerdos de su infancia. Ella era Maria...
 

Una poetisa precoz
A los 12 años ingresó a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, de Buenos Aires (Barracas), donde se radicó. Allí se haría amiga de Sara Facio, quien luego se convertirá en una destacada fotógrafa y compañera de María Elena en el último tramo de su vida, Carmen Córdova (hija del crítico Córdoba Iturburu) quien sería arquitecta, y Juan Carlos Distéfano, quien se volverá un escultor de fama mundial.
Tímida y rebelde, leía mucho de adolescente. En 1945, a los 15 años, publicó su primer poema en la revista El Hogar (número dedicado a la primavera), titulado Elegía e ilustrado por su compañera de colegio Elba Fábregas. Ese mismo año escribió también en el diario La Nación.

En 1947, cuando contaba con 17 años, sufre la muerte de su padre y publica su primer libro, un poemario titulado Otoño imperdonable que recibió el segundo premio Municipal de Poesía, aunque el jurado se excusó diciéndole que no le habían otorgado el primero porque era demasiado joven.4 A pesar de su juventud, se trata de un libro notable, que llamó de inmediato la atención sobre ella del mundo literario hispanoamericano. Reúne poemas escritos entre los 14 y los 17 años, que sorprenden por la madurez expresiva y por un estilo natural,10 plenos de hallazgos y juegos líricos, como en «Término», donde se define a sí misma como «un sitio donde florecerá la muerte».
El libro fue elogiado por la crítica y por algunos de los más importantes escritores hispanoamericanos, como Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Eduardo González Lanuza y Pablo Neruda.
Luego de finalizar sus estudios secundarios en 1948, recibiéndose como profesora de Dibujo y Pintura, aceptó la invitación de Juan Ramón Jiménez (autor de Platero y yo) de visitarlo en su casa de Maryland (Estados Unidos), donde permanecería seis meses en 1949. Se trató de una experiencia compleja, porque Jiménez la trató impiadosamente, sin ninguna consideración por sus necesidades e inclinaciones personales. La propia María Elena describiría unos años después esa experiencia en estos términos:

    Cada día tenía que inventarme coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela. Me sentía averiguada y condenada. Suelo evocar con rencor a la gente que, mayor en mundo, tuvo mi verde destino entre sus manos y no hizo más que paralizarlo. Con generosa intención, con protectora conciencia, Juan Ramón me destruía, y no tenía derecho a equivocarse porque él era Juan Ramón, y yo, nadie. ¿En nombre de qué hay que perdonarlo? En nombre de lo que él es y significa, más allá del fracaso de una relación.
    María Elena Walsh.
De vuelta en Buenos Aires y ya sobre el filo de la mitad del siglo, María Elena frecuentaba los círculos literarios e intelectuales y escribía ensayos en diversas publicaciones.

En 1951 publicó su segundo poemario, Baladas con Ángel. El libro fue editado en un mismo volumen con Argumento del enamorado, del igualmente joven escritor Ángel Bonomini, quien por entonces era novio de María Elena. El volumen constituye un todo en el que dos enamorados intercambian sus emociones expresadas en versos.

En esta oportunidad Walsh recurre a la balada para construir su obra poética, una forma lírica construida a partir de la musicalidad de su estructura, probablemente reflejando la influencia de Jiménez.16 Las mismas muestran a la poetisa en un momento de optimismo y alegría inducido por el amor, pero a la vez dejan traslucir una insatisfacción de fondo que pronto estallaría. Estas emociones pueden encontrarse en Balada del tiempo perdido, donde la escritora exterioriza la angustia que la venía acosando, calmada ahora por la llegada del amor:

    Como a sus vanas hojas
    el tiempo me perdía.
    Clavada a la madera de otro sueño
    volaban sobre mí noches y días.

    Poblándome de una
    nostalgia distraída
    la tierra, el mar, me entraban en los ojos
    y por ociosas lágrimas salían.
    María Elena Walsh ("Balada del tiempo perdido", frag., en Baladas con Ángel.)

María Elena Walsh parecía comenzar a definir su vida como una de las más prometedoras figuras del mundo intelectual porteño. Sin embargo, aunque nadie lo percibiera, se sentía asfixiada: por las represiones familiares y sociales relacionadas con una sexualidad que siempre mantuvo reservada a la intimidad, por los celos y pequeñas traiciones del mundillo cultural, y por un clima político polarizado entre peronismo y antiperonismo, tendencia esta última con la que se identificaba la joven.4 Algunos años después, al ver lo que hicieron los gobiernos antiperonistas, comenzaría sentir simpatías por el peronismo y su significado de progreso para los sectores populares. Pero en ese momento, su vida estaba a punto de pegar un notable viraje.
 

Leda y María
María Elena Walsh inició su asociación artística y afectiva con Leda Valladares en 1951, por carta. En ese entonces tenía 21 años, once menos que Valladares, una artista tucumana relacionada con el folclore cotidiano del Noroeste -hermana del mítico folclorista Chivo Valladares- y una de las primeras mujeres en egresar de la Universidad Nacional de Tucumán.17 Leda se encontraba radicada en Costa Rica, e invitó a María Elena a reunirse con ella en Panamá para partir juntas hacia Europa, invitación que ésta aceptó abandonando su familia y su entorno intelectual, para emprender un camino de experimentación.8

En 1952 se instalaron en París y comenzaron a cantar canciones folclóricas de tradición oral de la región andina de Argentina, como carnavalitos, bagualas y vidalas. Luego de cantar en cafés y boites, el dúo logró un contrato en el famoso cabaret Crazy Horse. En la capital de Francia se relacionaron con otros artistas como la chilena Violeta Parra o la estadounidense Blossom Dearie y grabaron sus primeros álbumes Chants d’Argentine/ Cantos de Argentina (1954) y Sous le ciel de l’Argentine/ Bajo los cielos de la Argentina (1955), con canciones de tradición oral del folclore andino argentino, como Dos palomitas y Huachi tori, pero también con temas de Atahualpa Yupanqui -por entonces radicado en París-, como La arribeña, de Jaime Dávalos como El humahuaqueño, de Rafael Rossi como "Viva Jujuy" y de Rolando Valladares, hermano de Leda.
De regreso en la Argentina en 1956, Leda y María realizaron una extensa gira por el Noroeste argentino en donde reunieron varias canciones que grabarían luego en sus dos primeros álbumes realizados en su país, Entre valles y quebradas vol 1 y Entre valles y quebradas vol 2, ambos de 1957. Muchas de esas canciones se instalarían en el cancionero folclórico. Ambos discos fueron muy bien recibidos en los círculos de artistas e intelectuales, como el Cuchi Leguizamón, Manuel J. Castilla, Victoria Ocampo, Atahualpa Yupanqui, María Herminia Avellaneda. Ésta última llevó al dúo a presentarse en Canal 7 de televisión.
Por entonces comenzaron a aparecer las diferencias entre ambas que llevaría a su separación: mientras Leda Valladares reivindicaba el valor del indigenismo y del folklore puro, en el sentido de la creación anónima, María Elena Walsh se inclinaba a la creación de nuevas expresiones, alimentándose de las raíces folklóricas, pero sin estar estrictamente restringidas a ellas, orientándose por los valores de la justicia social, el feminismo y el pacifismo.
En 1958 lanzaron su quinto álbum Canciones del tiempo de Maricastaña, donde las canciones del folklore español están presentadas con un título lúdico e informal que anticipa las nuevas tendencias que se incubaban en el dúo. El disco incluye canciones como El Tururururú («que la culpa la tienes tú»), En qué nos parecemos, o el Romance del enamorado y la Muerte.

En simultáneo, María Elena publicó su tercer libro de poemas, Casi milagro.

Al año siguientes Leda y María publicaron el LP Leda y María cantan villancicos, incluyendo cuatro villancicos anónimos, uno del norte argentino, otro de Bolivia y dos españoles. La tapa del disco es una foto de un niño pequeño sonriendo mientras mira el dibujo de un Papá Noel, apareciendo por primera vez una temática infantil.


Tutú Marambá, Canciones para mirar y el mundo infantil

Cuando aún se encontraba en París, María Elena Walsh comenzó a crear poemas, canciones y personajes infantiles, que solo mostraría a Leda Valladares. En 1956 el dúo había ganado un concurso para cantar en el espectáculo de Edith Piaf en el Teatro Olympia de París, pero la famosa cantante finalmente las excluyó, aparentemente por razones de tipo emocional, y ambas decidieron entonces volver a Buenos Aires.

En 1958 María Herminia Avellaneda le ofreció a Walsh escribir guiones de televisión para programas infantiles. Entre ellos se destacó Buenos días Pinky, protagonizado por Pinky (Lidia Satragno) y Osvaldo Pacheco, quien interpretaba a un abuelo. El programa duró solo tres meses, pero alcanzó un éxito notable, que le valió dos premios Martín Fierro (mejor programa infantil y revelación masculina para Osvaldo Pacheco) y el premio Argentores para la propia María Elena como guionista, otorgado en 1965.

Esa experiencia la hizo madurar la posibilidad de crear un género similar a un «cabaret para chicos» o un «varieté infantil», que revolucionaría el mundo del espectáculo, el folklore y la música infantil.
En 1960 Leda y María mostraron un notable viraje en su estilo al grabar el EP Canciones de Tutú Marambá, en la que cantan canciones infantiles que Walsh había escrito para los guiones que estaba realizando para la televisión. Allí se incluyen las primeras cuatro canciones que harían famosa a María Elena Walsh en la música infantil: La vaca estudiosa, Canción del pescador, El Reino del Revés y Canción de Titina.

De ese modo nació la idea de hacer un espectáculo musical-dramático para niños que se llamó Canciones para mirar, que -con un presupuesto muy reducido-, el dúo puso en escena en la Sala Casacuberta del Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires, en 1962. Inesperadamente, el espectáculo tuvo un enorme éxito, impulsando la preparación de un nuevo show para 1963 y se convirtió de uno de los acontecimientos culturales más importantes de la historia argentina.

La obra estaba compuesta a partir de doce canciones de Walsh, que cantaban Leda y María vestidas como juglares, mientras los actores Alberto Fernández de Rosa y Laura Saniez las representaban mímicamente: "La familia Polillal", "El Reino del Revés", "Milonga del hornero", "La vaca estudiosa", "La Pájara Pinta", "Canción del estornudo", "La mona Jacinta", "Canción del jardinero", "Canción de la vacuna", "Canción de Titina", "Canción para vestirse" y "Canción del pescador". En los intervalos entre canciones, dos personajes, Agapito y la Señora de Morón Danga, decían monólogos cómicos, una estructura dramática que Leda y María habían tomado del Crazy Horse, combinándola con el humor, los ritmos tradicionales, el desenfado y el público infantil.
Doña Disparate y Bambuco fue la última presentación de Leda y María. El nuevo espectáculo contó con un presupuesto mucho mayor, siendo dirigido por María Herminia Avellaneda, y actuando como protagonistas Lydia Lamaison (Disparate) y Osvaldo Pacheco (Bambuco), así como Teresa Blasco y Pepe Soriano, interpretando varios papeles de personajes secundarios y estrambóticos. En esta obra aparecen el Mono Liso, y sobre todo la tortuga Manuelita, el personaje más paradigmático y conocido del universo infantil creado por María Elena Walsh. La obra tenía una similitud con el clima onírico de Alicia en el país de las maravillas.8 Posteriormente se hizo una versión televisiva protagonizada por Perla Santalla y Walter Vidarte. En 1990 se repuso la obra bajo la dirección de José María Paolantonio, y el elenco estaba formado por Georgina Barbarossa, Adrián Juliá, Gustavo Monje, Debora Kepel, Ivanna Padula y Jorge Luis Freire. Realizando tres temporadas. Desde 1990 hasta 1992.

El crítico Leopoldo Brizuela ha dicho que:

    Según las entrevistas de entonces, Walsh concibió a Doña Disparate como la encarnación paródica del sentido común, mientras que Bambuco es la "personificación de la infancia". Pero, más profundamente, ambas representan las dos personalidades de Walsh: la rigurosa, romántica y un poco demasiado retórica de Otoño imperdonable , y la niña, popular, y un poco demasiado fresca de Tutú Marambá . Las dos salen a batirse a duelo, nunca se vencen la una a la otra y siempre renacen en la cada vez más luminosa hoguera del humor, en la valiente ordalía de crear. (Leopoldo Brizuela)
Para entonces Leda y María ya tenían decidido que querían seguir caminos distintos. Antes de separarse en 1963, grabaron un último EP, Navidad para los chicos, que reúne cuatro canciones navideñas de Walsh, en las que ambas cantan con Roberto Aulés.

Canciones para mirar fueron seguidas de la publicación de cinco libros para niños, El reino del revés (1964), Zoo loco (1964), Dailan Kifki (1966), Cuentopos de Gulubú (1966) y Aire libre (1967, que consolidaron el universo infantil que María Elena construyó en esa década y que marcaría fuertemente la formación cultural de las siguientes generaciones de argentinos.

En 1965 publica Hecho a mano, su cuarto poemario para adultos. Juguemos en el mundo y las canciones para adultos

En 1968 estrenó su espectáculo de canciones para adultos Juguemos en el mundo, que se constituyó en un acontecimiento cultural que influiría fuertemente en la nueva canción popular argentina, que venía conformándose desde diversos enfoques, como el Movimiento del Nuevo Cancionero impulsado por músicos como Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez, el folklore vocal que estaban desarrollando grupos como los Huanca Hua y el Cuarteto Zupay, el tango moderno que tenía su epicentro en Astor Piazzolla y la Balada para un loco que al año siguiente compusiera con Horacio Ferrer, o las canciones de Nacha Guevara y Alberto Favero comenzarían a mostrar también al año siguiente en Anastasia querida. Como había hecho con sus canciones infantiles, María Elena Walsh mostró en Juguemos en el mundo un estilo de composición marcado por la libertad creativa y temática. Sus melodías dieron vida a canciones muy modernas, que tomaban inspiración de las más diversas fuentes musicales, desde el folklore al tango y desde el jazz al rock, y que a la vez. Sus letras aportaron inumerables temas a la canción de protesta latinoamericana, que floreció en esos años (Los ejecutivos, ¿Diablo estás?), pero también introdujeron temáticas prácticamente ausentes del cancionero argentino, como la emigración (Zamba de Pepe), el peronismo (El 45) o la pacatería social de las clases medias (Mirón y Miranda). El espectáculo incluyó Serenata para la tierra de uno, una sus creaciones más destacadas, que bordeando la canción de protesta sin serlo, está construida como una canción de amor a su país, como si se tratara de un amante:

    Porque me duele si me quedo,
    pero me muero si me voy
    con todo y a pesar de todo
    mi amor yo quiero vivir en vos.

El espectáculo fue acompañado por el lanzamiento de un álbum también titulado Juguemos en el mundo, que tuvo un extraordinario éxito y que fue seguido al año siguiente por Juguemos en el mundo II.

En 1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme Juguemos en el mundo donde reaparecen Doña Disparate y Bambuco por Perla Santalla y Jorge Mayol acompañados por Hugo Caprera, Eduardo Bergara Leumann, Virginia Lago, Jorge Luz, Aída Luz, Eva Franco y Norman Briski.

Ese mismo año, China Zorrilla y Carlos Perciavalle estrenaron en Buenos Aires, su versión de las Canciones para mirar que habían llevado a escena en 1966 en Nueva York y en Montevideo.
El País Jardín-de-Infantes y sus últimas canciones y reflexiones

Asfixiada por la censura impuesta por la dictadura militar, en julio de 1978, en plena Copa Mundial de Fútbol, decidió «no seguir componiendo ni cantar más en público». Paradójicamente, varias de sus canciones se volvieron símbolo de la lucha por la democracia, como Como la cigarra, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la Justicia, Canción de caminantes, Balada de Cómodus Viscach, Postal de guerra o su versión de We shall overcome (Venceremos), la clásica marcha del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Al año siguiente, el 16 de agosto de 1979, María Elena publicó en el suplemento cultural del diario Clarín un artículo titulado «Desventuras en el País Jardín-de-Infantes», título que en 1993 retomaría para titular un libro.19 Se trata de un texto en el que la escritora acepta como legítima la acción de la dictadura para reprimir a «la subversión» y «mantener la paz social», pero en el que también desliza una crítica a la censura imperante, asimilando el país a un jardín de infantes:
    Hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos. Cuando el censor desaparezca ¡porque alguna vez sucumbirá demolido por una autopista! estaremos decrépitos y sin saber ya qué decir. Habremos olvidado el cómo, el dónde y el cuándo y nos sentaremos en una plaza como la pareja de viejitos del dibujo de Quino que se preguntaban: "¿Nosotros qué éramos...?"
  
Asimismo, cuando en 1991, durante la presidencia de Carlos Menem en la Argentina, se debatía en ese país la posibilidad de implementar la pena de muerte, María Elena Walsh escribió la siguiente reflexión sobre este tema:

    A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.
    María Elena Walsh, diario Clarín (Buenos Aires), 12 de septiembre de 1991


Como articulista, tuvo gran repercusión su artículo La eñe también es gente en defensa del uso en internet de esta letra tan característica de la lengua española.

    "¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta el apócope [...] Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece [...] La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a la hoguera donde se debate nuestro discriminado signo [...] La eñe también es gente."  María Elena Walsh, diario La Nación (Buenos Aires), 1996.

Democracia, reconocimiento y libros
En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y en 1997, Manuelita ¿dónde vas?.


Fallecimiento
Falleció el 10 de enero de 2011 a los 80 años, en el Sanatorio de la Trinidad después de una prolongada internación.
    "Falleció de mi mano. La noche anterior me acerqué a acomodarle la cabeza. Ella me dijo: «Amorcito mío, aquí estamos». Me apretó la mano y lloró. Entonces yo le dije que tenía que descansar, que estábamos todas con ella. Éramos un grupito. Sara y tres chicas más. Ella nos llamaba el petit comité. Al otro día ya se despertó mal. Vino la médica y me dijo: «Se está yendo». Así que me quedé ahí, agarrándole la mano. Yo había combinado que Sara se fuera al estudio y que yo llamaría a una de las chicas del petit comité para que le avisara. Al final, cuando pasó todo, Sara vino y yo le dije: «No vas a entrar, ¿no?». Yo quería que se quedara con la imagen de María Elena despierta."Mariana Facio, sobrina de Sara Facio (pareja de Walsh)
Sus restos fueron velados en la sede central de SADAIC y la inhumación se realizó en el panteón de la entidad en el Cementerio de la Chacarita, en el cual el músico argentino Eduardo Falú le dedicó unas palabras de despedida.

El fallecimiento causó una gran conmoción en el medio artístico, en consecuencia, muchas celebridades ofrecieron sus condolencias por los principales medios de difusión de Argentina. Todos los noticieros de aire y de cable dieron la noticia, como así también las radios y los diarios. Incluso la página oficial del Club Ferro Carril Oeste, club preferido de María Elena Walsh, hizo un reconocimiento en uno sus árticulos online.


 Obras literarias
Poesía y prosa para adultos


    Otoño imperdonable (1947)
    Apenas viaje (1948)
    Baladas con Ángel (1951)
    Casi milagro (1958)
    Hecho a mano (1965)
    Juguemos en el mundo (1970)
    Novios de antaño (1990)
    Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes (1993)
    Fantasmas en el parque (2008)

Canciones para adultos
    Cancionero contra el mal de ojo (1976)

Literatura infantil (completa)
    La mona Jacinta. Buenos Aires: Editorial abril de 1960
    La familia Polillal. Buenos Aires: Editorial abril de 1960
    Tutú Marambá. Buenos Aires: Edición de la Autora, 1960
    Circo de Bichos. Buenos Aires: Editorial abril de 1961
    Tres morrongos. Buenos Aires: Editorial abril de 1961
    El reino del Revés. Buenos Aires: Fariña Editores, 1965
    Zoo loco. Buenos Aires: Fariña Editores, 1965
    Cuentopos de Gulubú. Buenos Aires: Fariña Editores, 1966
    Dailan Kifki. Buenos Aires: Fariña Editores, 1966
    Versos para cebollitas. Buenos Aires: Fariña Editores, 1966
    Versos folklóricos para cebollitas. Buenos Aires: Fariña Editores, 1967
    Aire libre. Libro de lectura para segundo grado. Buenos Aires: Editorial Estrada, 1967
    Versos tradicionales para cebollitas. Buenos Aires: Sudamericana, 1967
    El diablo inglés. Buenos Aires: Editorial Estrada, 1970
    Angelito. Buenos Aires: Editorial Estrada, 1974
    La sirena y el capitán. Buenos Aires: Editorial Estrada, 1974
    El país de la geometría. Buenos Aires: Editorial Estrada, 1974
    Chaucha y palito. Buenos Aires: Sudamericana, 1977
    Veo Veo. Buenos Aires: Hispamérica, 1984
    Bisa vuela. Buenos Aires: Hyspamérica, 1985
    Los Glegos. Barcelona: Lumen, 1987
    La nube traicionera (versión libre de "La nuage rose" de George Sand). Buenos Aires: Sudamericana, 1990

    Pocopán. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    Una jirafa filarmónica. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    Un gato de la luna. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    La plapla. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    El paquete de Osofete. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    Martín Pescador y el delfín domador. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    Historia de una princesa, su papá y . . . Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    El gatopato y la princesa Monilda. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    La foca loca. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    El enanito y las siete Blancanieves. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    Don Fresquete. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1996
    Manuelita ¿Dónde vas? Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1997
    Manuelita la tortuga. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1998
    Osías el osito". Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1998
    El Mono Liso. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1998
    El gato que pesca. Buenos Aires: Editorial Planeta 1999
    El show del perro salchicha. Buenos Aires: Editorial Planeta 1999
    La reina Batata. Buenos Aires: Editorial Planeta 1999
    Hotel Pioho's Palace. Buenos Aires: Alfaguara, 2002

Discografía

Con Leda Valladares (Leda y María)

    Chants d’Argentine, [1954] (Le Chant du Monde LDY-M-4021)
    Sous le ciel de l’Argentine, [1955] (London International FS 123619/WB 9113)
    Entre valles y quebradas, vol. 1, [1957] (Disc Jockey Estrellas 10071)
    Entre valles y quebradas, vol. 2, [1957] (Disc Jockey LD 15052)
    Canciones del tiempo de Maricastaña, [1958] (Disc Jockey 77076)
    Leda y María cantan villancicos (EP), [1959] (Disc Jockey TD 1007)
    Canciones de Tutú Marambá (EP), [1960] (Disco Plin s/n)26
    Canciones para mirar, [1962] (Disco Plin 102)
    Doña Disparate y Bambuco (EP), [1962] (Disco Plin 103)
    Navidad para los chicos (EP) (con Roberto Aulés), [1963] (Abril Fonorama Bolsillitos 502)

Solista

    Canciones de Tutú Marambá (EP), [1960] (Disco Plin s/n)26
    Canciones para mí, [1963] (CBS 1097)
    Canciones para mirar, [1963] (CBS 1098)
    El país de Nomeacuerdo, [1967] (CBS 1113)
    El país de la Navidad, (EP), [1968] (CBS 1762)
    Cuentopos, [1968] (CBS 1115)
    Juguemos en el mundo, [1968] (CBS 8830)
    Cuentopos para el recreo, [1969] (CBS 1125)
    Juguemos en el mundo II, [1969] (CBS 18969)
    Cuatro villancicos norteños, [1971]27 28
    El sol no tiene bolsillos, [1971] (CBS 19107)
    Como la cigarra, [1972] (CBS 19311)
    El buen modo, [1976] (Microfón SE 573)
    De puño y letra, [1976] (Microfón SE 761)
 



miércoles, 30 de enero de 2013

El mosquito

La innovación periodística del El Mosquito, redoblada por el lanzamiento que le dio la permanencia de treinta años, convierte al semanario en un proyecto más que representativo de su época y testigo de un momento histórico. Utilizando la caricatura política como sello distintivo, más el acompañamiento de un lenguaje conciso y mordaz, logró establecer un nuevo contrato de lectura con los públicos emergentes de la cultura de masas. Por asumir la empresa periodística con una actitud profesional, logró sobrellevar las dificultades económicas características de los medios gráficos contemporáneos que no gozaron de financiación estatal: El Mosquito estaba dispuesto a recurrir a 1os recursos de marketing, sino para acrecentar ganancias, al menos para conservar el proyecto periodístico.
El Mosquito no sólo constituye un material de rigor para la revisión de las páginas de la historia con un espíritu crítico, sino también que las características de su producto lo ubican en un lugar clave en la historia del periodismo, a mitad de camino entre los modelos tradicionales de revistas enciclopédicas y los novedosos semanarios populares.

Periódico semanal satírico burlesco de caricaturas 

El Mosquito, "periódico semanal satírico burlesco de caricaturas", apareció por primera vez el 24 de mayo de 1863.

Mitre, electo en octubre de 1862, intentaba organizar el país. Todo estaba por organizarse.
La primera entrega de El Mosquito consigna que sus editores son los señores Meyer y Cía. La impresión estuvo a cargo de los talleres de P. Buffet, si bien a partir del N° 5 dicha labor se llevó a cabo en la Imprenta de Pablo Coni. En su presentación, el semanario explicitaba los objetivos de su empresa:
"... Las columnas de este periodiquillo, serán un espejo de barbero: cuanta carusa rueda por este valle, se mirará en él sin preferencia, si no es la de sus merecimientos de correa..."
De inmediato las caricaturas se convirtieron en el atractivo de El Mosquito, y las firmaban H. Meyer y L. Monniot, si bien no siempre denotaban destreza y parecido en los trazos.
En mayo de 1868 la plana central apareció sin la caricatura y con grandes caracteres se decía a los lectores que se había producido una desgracia irrenunciable y que para no retrasar la salida, salían en tal forma.
A la semana siguiente, apareció en El Mosquito la primera ilustración de Stein. A sus 22 años, había llegado desde su París natal para dedicarse a la agricultura y luego a la apicultura. El fracaso con sus colmenares lo hizo recurrir a la artesanía aprendida por su padre, la ebanistería. Trabajó en ella y para ayudarse se animó a dar algunas lecciones de dibujo elemental, que dominaba por oficio. Las circunstancias hicieron que gracias a esta audacia conociera a Luciano Choquet, quien se disponía a hacerse cargo de El Mosquito.
Así pudo sustituir al dibujante oficial de la casa, presentando el primer trabajo, donde a modo de presentación se retrataba a sí mismo, explicando que se encargaría de hablar de la "feliz" situación en que se hallaba el país. Su labor fue aceptada. En la casa pronto trabó amistad con Eduardo Wilde, el redactor principal, del cual llegaría a ser íntimo y confidente.
Stein será el interprete e historiador de un mundo político enardecido hasta que la publicación deje de existir, en julio de 1893. No hubo debilidad, ni ambición, ni proyecto, ni sueño, ni vicio, ni reforma, ni pacto o convenio vituperable que no registrara con su lápiz festivo Y a veces severamente mordaz. Y en los treinta años de El Mosquito no faltaron acontecimientos: la guerra contra el Paraguay, la epidemia de fiebre amarilla, la revolución mitrista de 1874, la revolución de Tejedor, la Campaña del Desierto, la Revolución de la Unión Cívica, las sucesivas crisis de todos los gobiernos, quienes más quienes menos. Todo inserto en un clima político de profundos enfrentamientos y constantes juegos políticos, sistemas de acuerdos y pases de bando por la conquista del poder. Cuando todavía la instantánea fotográfica era un mito, Stein imprimía en los rostros, gestos y expresiones que no igualaban. Y esa perfección la adquirió con una labor constante.
En 1872 figura como director-gerente. Hacia 1875 se convierte en director propietario, hasta que en 1890 decide vender el periódico a una sociedad anónima y queda a cargo sólo de las caricaturas y la administración. 

Las palabras, los trazos y los picotones
El contenido literario del periódico era complementario de sus caricaturas y reforzaba su orientación satírica. Sin embargo, aprovechando los recursos de un lenguaje gráfico en el contexto de un periodismo que paulatinamente abandonaba la sobriedad de la tipografía absoluta, fue cediendo más espacio al contenido gráfico: Si en un comienzo las caricaturas ocupaban sólo las dos páginas centrales de las cuatro que tuvo la publicación durante toda su existencia, hacia 1880 el dibujo estuvo presente en las portadas, y muchas veces también en las contratapas, por lo que en algunas ocasiones el texto llegó a ser prácticamente inexistente.
No obstante la brevedad de su redacción, la pluma ocupó un lugar de importancia, sobre todo en cuestiones en que la abstracción de la palabra no podía resolverse con dibujos. Allí iban a parar los contenidos verbales en secciones como Soliloquios, Diversiones Públicas, Crítica Literaria (que subtitulaba "Artículo Serio", por cualquier malentendido) y Picotones.
El sarcasmo con que se expresaba muchas veces tuvo que ver con una actitud crítica frente a las frivolidades de la clase dominante.
Fuera de la intención burlona, los contenidos literarios tenían la intención de diversificar la propuesta temática de la revista. Por eso daba gran importancia a realizar crónicas de espectáculos en boga, de convenciones y otras variedades. No obstante hubo ediciones monotemáticas, aunque no estaban referidas a un suceso político, sino policial. Así, a propósito de varios crímenes que transcendieron por su aberración, El Mosquito publicó extensísimas crónicas impresas en un cuerpo de letra reducido, que ocupaba la totalidad de sus dos páginas centrales, al tiempo que las ilustraciones secuenciaban la reconstrucción del hecho hasta el momento de su esclarecimiento.
El espíritu festivo de la revista no impedía que fuera interrumpido cuando una circunstancia de índole mayor así lo requería. El compromiso y la postura ética siempre estuvieron por encima de su carácter jocoso. Muchas veces Stein se involucraba en las ilustraciones en una actitud abatida, como durante la guerra contra el Paraguay, cuando las noticias de las pérdidas de vidas humanas eran tema excluyente en la opinión publica. El epígrafe de un autorretrato de Stein dice "¿Qué tal Mosquito? ¿No te ríes hoy? A lo que Stein responde¿ qué quieres que haga? ¿ Cómo va uno a combinar caricaturas con semejantes noticias? "
Las posturas solidarias también se referían al plano internacional, como la edición del 4 de junio de 1882, a propósito de la muerte de Garibaldi: Cuando la Italia l/ora a su más ilustre patriota, cuando el mundo entero deplora la muerte del más glorioso ciudadano, el caricaturista debe dejar de reír para tomar su parte en el dolor universal. Semanas después publica en la portada el retrato de Garibaldi y en el interior el dibujo ilustra los honores fúnebres al ilustre José Garibaldi. Entre ellos, Stein se incluye, cubriéndose el rostro con las manos. 

La empresa periodística En 1868 su editor gerente, Milhas Victor, introdujo una variación que poco trascendió: durante el mes de abril se convirtió en un periódico diario, con redacción en la calle Potosí 38, y sin dejar de publicar la entrega dominical dedicada a las caricaturas. Presentó noticias, crónicas exteriores, boletín de la Bolsa, remates, y hasta un folletín, "La senda de los ciruelos" de Paul de Kock, traducido por Julio Nombela. Al mes fracasó, pero para ponerse al día con suscriptores y anunciantes, salió dos veces por semana jueves y domingos. Entonces su impresor era Bernheim.
El marketing a través del valor agregado, tan común en los medios gráficos actuales, era un recurso que El Mosquito supo utilizar desde su aparición: Los editores brindaban a los suscriptores una docena de tarjetas fotografías, ejecutadas por el artista Sigismundo, cuya galería estaba en el mismo local del periódico. Por este trabajo, una novedad en Buenos Aires, los suscriptores en lugar de tarjetas de visitas, podían presentar sus imágenes más o menos nítidamente fotografiadas. El obsequio cobra magnitud si tenemos en cuenta un contexto en que el desarrollo de la fotografía era todavía muy incipiente. Otro de los obsequios que ofrecían a los lectores que se suscribieran por todo un año, era el de una colección de retratos al lápiz de diferentes protagonistas de la vida política. Algo que hoy parecería' completamente fútil, pero que seguramente en su época fue valorado.
En 1881 comenzaron a aparecer los primeros avisos litografiados. El 14 de febrero de 1883, en un único número a dos colores, obviamente por un requerimiento del anunciante, se publicitó en toda la contratapa, la Cerveza Bieckert. La variedad y masividad de los anuncios no sólo configuraban a un público popular, sino que también este perfil se delineaba a través de los textos publicitarios: los precios de Antonio Pozzo son: módicos, un médico ofrece sus servicios gratis a los pobres, una tienda de bebidas se presenta a sus clientes potenciales llamando "a todos los que gusten de lo bueno y barato ". 

EL MOSQUITO EN LA PRENSA DIARIA

Si bien el periodismo contemporáneo ya comienza a dar muestras de una reformulación, El Mosquito delineó su proyecto en este lugar vacante: despojado de simpatías políticas, establece un nuevo contrato de lectura a través de una fórmula fresca, divertida y desenfadada. La objetividad -postulado esencial de una prensa moderna- respondía menos a carácter esencialmente independiente del periódico que a la necesidad de aparentado: en virtud de que su público no estaba inserto en el mundillo político, la política le era ajena. A partir de esta premisa, El Mosquito propuso a sus lectores una Suerte de participación política que residía en la crítica constante. Como un estilo que sellaba a la publicación: todo era digno de ser parodiado, ridiculizado. Suerte de fiscal, y de alguna manera, fomentador de opinión, a un público que no tenía ninguna opinión formada.
Buscando un lugar dentro del periodismo diario, y aprovechando sus carteles de independencia, tal vez es que este semanario haya intentado vanamente aparecer en forma diaria, proponiéndose como una alternativa entre la llamada prensa nacionalista y prensa situacionista. Aunque esta empresa fracasara, el semanario insistirá en insertarse dentro del diarismo como un modelo de verdad frente al resto de las publicaciones de la prensa diaria, como se deja entrever en el editorial que publica con motivo de su 13° aniversario en mayo de 1875: El Mosquito ha entrado el día 24 en sus 13 años.
No sólo se propone como un modelo entre la prensa de la clase dominante sino también entre muchos semanarios populares, cuyas actitudes críticas hacia el gobierno y sus intencion1idades denigrantes ponían en cuestionamiento los valores institucionales. Como intentaremos demostrar más adelante, oposición que presentaba El Mosquito, lejos de ser una actitud anárquica, respondía a una connotación retórica. Sin embargo, el tono excesivamente coloquial en que El Mosquito se dirige a sus colegas roza el límite de la difamación y de la irreverencia.
Con la consolidación de La Nación y La Prensa como los diarios de más importancia, las críticas al diario de Mitre comenzaron a ser sistemáticas, ejerciendo el doble efecto de matar a político y periódico de un mismo tiro. L a Prensa, en cambio no obstante los antiguos reproches, comienza a recibir elogios de EL Mosquito por su imparcialidad, elogios que de paso le permiten al semanario legitimarse a sí mismo como lugar de autoridad dentro del "gran periodismo".
El Mosquito constantemente se Jactaba de ser el pionero en anunciar y promover el desencadenamiento de algún acontecimiento político, como el famoso abrazo entre Mitre y Avellaneda en 1877. .
La oposición a revistas clericales como La Unión y La Beata, fue explotada por El Mosquito a partir del famoso crimen de Olavarría en la que un religioso español había matado a su hija ya su esposa.
La costumbre de criticar. a la prensa diaria a menudo empleaba la técnica de simular una coincidencia con el medio habitualmente combatido, lo que realzaba el efecto burlón en el desenlace del artículo en cuestión. Tal es el caso del editorial expresado a propósito difundirse la noticia de que Sarmiento había defendido las pretensiones chilenas en la Patagonia. Este proceder había sido desaprobado por todos los periódicos, excepto por La Tribuna, y El Mosquito se apresuraba a prestarle su solidaridad mordaz.
Sarmiento, el peor de todos
La caricatura política era para El Mosquito una forma de explorar y aprovechar los innumerables enconos políticos que caracterizaron el transcurso de su aparición y la de sus personalidades protagónicas. Y aunque Avellaneda, Tejedor, Alsina y tantos otros hayan pasado a la inmortalidad en el lápiz de Stein, se entiende que la ambición desmedida de Mitre y la personalidad explosiva de Sarmiento los hayan convertido en sus personajes privilegiados, incluso en momentos en que no necesariamente formaban parte de la crónica diaria.
Sin embargo, todas las burlas, caricaturas y hasta agravios que ha recibido Sarmiento son salvados con motivo de su muerte. El día 16 de septiembre de 1888 la portada tiene su retrato, sin ningún epígrafe.
A la semana siguiente, refuerza sus honores en una ilustración que ocupa la totalidad de las páginas centrales: en ella se representa el Cielo. San Martín, al lado de otros forjadores de la historia como Belgrano, Moreno, Rivadavia, Alsina y Avellaneda, invita a Sarmiento a unirse con ellos: "Venga, Don Domingo, sea Ud. bienvenido, que aquí hay lugar para los que como Ud. han servido bien a la patria y al progreso ".
Todos: los retratos de políticos y próceres efectivos son una prueba de ello. No sólo le permitieron eludir censuras oficiales, sino también dejar en claro su solidaridad con aquellos hombres que forjaban -para bien o mal- el porvenir del país.
En la última etapa la revista, adquirida por una sociedad anónima, adquiere un tono más moderado. La recepción que El Mosquito hizo de la revolución de la Unión Cívica a Juárez Celman, enmarcada en un contexto económico insostenible, de alguna manera favoreció a Juárez: y su renuncia, tan bienvenida en casi toda la prensa, no tuvo su caricatura correspondiente: en el número del 10 de agosto de 1890 apareció, en cambio, un retrato de Carlos Pellegrini, su sucesor.
El estilo complaciente que adquiere El Mosquito en los últimos años no alcanza, sin embargo, a ensombrecer su vasta obra crítica e incisiva hacia los protagonistas de la vida política de nuestro país. El Mosquito, seguramente el semanario satírico más representativo de su tiempo, supo aprovechar y adaptarse al contexto en el que se insertó a través de la caricatura y el empleo de un lenguaje fresco y mordaz, elaborando propuestas que en muchos casos hoy permanecen vigentes. Revisar sus páginas no sólo nos facilitará la comprensión de nuestro pasado: También nos ayudará a entender nuestra época.

martes, 29 de enero de 2013

La Asamblea del Año XIII y la libertad de los iguale

A finales de 1812, en Buenos Aires recrudecían las luchas internas por darle una determinada orientación y forma política a las luchas iniciada con la Revolución de Mayo. Morenistas y saavedristas, patriotas y contrarrevolucionarios, eran algunos de los nombres que tomaban aquellas disputas. Moreno ya había caído en altamar y quien continuó sus pasos fue Bernardo de Monteagudo. Desde la Sociedad Patriótica, se oponía al entonces secretario del Primer Triunvirato, Bernardino Rivadavia. La demora en proclamar la independencia y en dar una constitución y un notorio centralismo, pusieron fin a la paciencia de los “morenistas”, que exigieron la conformación de un nuevo triunvirato. Éste se formó en octubre de 1812 y, finalmente, convocó a una asamblea general para el año siguiente.

La Asamblea General del año XIII se inauguró el 31 de enero y su propósito manifiesto era la emancipación y constitución del Estado de las provincias unidas. Se declaró soberana y asumió la representación de las provinias. Entre sus novedades, se encontró la ausencia del juramento de fidelidad a Fernando VII. Además, entre otros puntos, se destacaba el marcado “americanismo”, tal como se expresaba en el Juramento que los diputados convocados firmaron: “¿...prometen a la patria desempeñar fiel y exactamente los deberes del sublime cargo … promoviendo los derechos de la causa del país al bien y felicidad común de la América?”

La asamblea se distinguió por las prolongadas tensiones provocadas entre los “centralistas” y los “pactistas” (pronto federales), que en enero de 1814 encontraron un primer resultado: el nuevo gobierno del Directorio, que reemplazaba al Triunvirato. No obstante ello y el no poder votar una constitución, a lo largo del año, pudieron concretarse algunas obras legislativas de gran importancia: entre ellas, la acuñación de moneda nacional, el establecimiento del escudo e himno, la abolición de la Inquisición y las torturas, la supresión de los títulos de nobleza y la libertad de vientres. 

Pero también se derogó la mita, la encomienda, el yanaconazgo y el servicio personal de los indios, bajo todo concepto y sin exceptuar el que prestaban a las iglesias o a sus párrocos. Esto ocurrió el 12 de marzo, reafirmando el decreto de la Junta Grande del 1º de septiembre de 1811, que establecía que los indios debían ser tenidos por hombres perfectamente libres y en igualdad de derechos. Para recordar la destacada votación de la Asamblea, acudimos a un fragmento del Manifiesto Inaugural del 31 de enero de 1813.
Fuente: Samuel W. Medrano, Las Constituciones de la República Argentina, Cultura Hispánica, Madrid, 1953.
"Si hubieramos de calcular los designios de la naturaleza por el resultado práctico de los sucesos humanos, sería preciso suponer que la esclavitud era el dogma más análogo a nuestro destino, y que él debía ser la única base de las primeras combinaciones de un legislador. Pero aunque el cuadro del universo no ofrece por todas partes, sino un grupo de esclavos envilecidos por la servidumbre, o acostumbrados ya a la tiranía: y aunque los esfuerzos de las almas libres, al fin sólo han servido de trofeos al despotismo, presentando en la historia de los pueblos una constante alternativa de gloria y degradación; sin embargo, la libertad existe en los decretos de la naturaleza, y por su origen es independiente de todas las vicisitudes de los siglos."



miércoles, 23 de enero de 2013

Las amantes del general

Desde hace años, algunos escritores e historiadores se animaron a escribir sobre el tema y le han adjudicado a San Martín varios amoríos e hijos extramatrimoniales. 


La campaña libertadora a Chile, emprendida por el General José de San Martín, en enero de 1817, fue el inicio de una serie de gloriosos sucesos que le dieron la gloria eterna, pero también en su vida privada, a pesar de ser de bajo perfil, produjo un verdadero vendaval. Debido a su gran esplendor... muchas mujeres llegaron a su vida, con algunas de las cuales tuvo apasionados romances.
Aunque parezca mentira, muchos niegan o rechazan la idea que el Libertador haya tenido amantes en su vida. Pero desde hace años, algunos escritores e historiadores se animaron a escribir y le han adjudicado a San Martín varios amoríos e hijos extramatrimoniales.
La larga lista es encabezada por dos mujeres peninsulares que lo acompañaron en sus primeros tiempos de militar: Lola y Pepa.

 Cuando llegó a América, se le incorporaron Juana Rosa Gramajo -amiga de Dolores Helguera- mujer de Belgrano. Con la campaña libertadora, aparecieron Fermina González Lobatón, María Rosa Campusano Cornejo, Carmen Mirón y Alayón, la mexicana Josefa "Pepa" Morales de Ruiz Huidobro quien residía en Mendoza y que  tuvo una secreta relación, no comprobada. También se la vinculó con su esclava Jesusa. Aunque varias de estas amantes son supuestas. Otras, se ha comprobado su relación.

Su nombre es Lola...

Parece que el jovencito militar español entonces capitán José de San Martín, tuvo su primer encuentro amoroso a fines del siglo XVIII con una hermosa andaluza llamada "Lola" quien lo acompaño en Badajoz, cerca de la frontera con Portugal por un largo tiempo. Esta simpática mujer fue recordada por él en varias cartas con sus amigos de armas.

Otro de sus amores que se le conoció fue la de una tal Josefa o más bien conocida con el apodo de "Pepa, la Gaditana".

Se sabe que ambos salían y frecuentaban algunas tabernas de Cádiz divirtiéndose. Años después, el General la recordaría en una nota personal al enterarse, por un oficial, que todavía vivía en España.


Remedios, la esposa oficial

Todos sabemos que el Libertador después de llegar a Buenos Aires, conoció a una señorita llamada Remedio de Escalada, hija de una noble y rica  familia porteña. Después de un tiempo de novios se casaron.

La ceremonia se realizó el 12 de setiembre de 1812 en el templo de La Merced. Fue Luis de Chorroarín quien los casó y la pareja eligió como padrinos al entonces sargento mayor Carlos María de Alvear y doña María del Carmen Quintanilla.

Cuatro años después el matrimonio San Martín tuvo, en la ciudad de Mendoza, su única hija llamada Mercedes, que nació el 24 de agosto de 1816. 


La Jesusa, entre sus amantes

Una de las supuestas amantes que se le adjudican a José de San Martín fue su propia esclava Jesús o Jesusa, una mulata que había acompañado a su esposa Remedios desde Buenos Aires.
Algunos autores afirman que la mulata lo acompañó durante toda su campaña militar y que en el Perú tuvo un hijo  con él, a quien habría reconocido con su apellido.  

Esta versión no es válida, porque Jesusa se casó en 1815 con el mulato Juan Muñoz y tuvieron varios hijos. Después del cruce de los Andes, la esclava se quedó con su esposo en nuestra provincia y fue vendida por el el Padre de la Patria a don Manuel Peralta el 13 de junio de 1820, dos meses antes de partir rumbo al Perú. La famosa mulata siguió con su esposo y sus hijos en la casa de los Peralta. Falleció en nuestra provincia en 1864.


La Fermina, un amor furtivo

A llegar a Lima en 1821,San Martín fue flechado por Fermina González Lobatón, una patriota y acaudalada mujer que cedió su hacienda San Nicolás de Supe en Barranca, para que el Héroe de Maipú se hospedara. Estaba casada con Domingo Laos y Supe.

Varios historiadores peruanos sostienen que tuvo una fugaz relación y que de ella nació un hijo que fue bautizado con el nombre de Domingo de San Martín.

Varios documentos nos demuestran que a mediados de 1821, cuando se produjo la llegada de las tropas libertadoras a la Ciudad de los Reyes, con el General San Martín a la cabeza, Fermina González Lobatón esperaba un hijo de su esposo Laos y Supe. Este vástago, nació el 23 de diciembre de ese año,  fue bautizado días después con el nombre de Domingo. Esto ratifica que no fue muy probable que tuviera alguna relación más íntima con el "Santo de la Espada".


La espía que le amó

Era bella; tenía  ojos azules, su tez blanca y cabellos castaños. Inteligente, vivaz y astuta, así era María Rosa Campusano Cornejo. Seguramente que el entonces Liberador del Perú, José de San Martín, no pudo evadir los encantos de aquella mujer patriota.

Aquella hermosa mujer nació en Guayaquil el 13 de Abril de 1796.

A los 21 años se casó con un acaudalado peninsular quien la llevó a Lima.  En su casa se realizaban grandes tertulias en donde concurrían funcionarios y militares realistas, pero también patriotas que apoyaban la revolución.

En setiembre de 1820, cuando el Ejército Libertador desembarcó en Pisco, la Campusano sirvió como espía para saber más sobre las acciones realistas.

Al llegar San Martín a la capital peruana, ambos entablaron una amistad que se transformó rápidamente en una apasionada relación. Aunque la misma no trascendió públicamente, a la Campusano se la denominó "la Protectora". El mito trasunta que tuvo un hijo con el Padre de la Patria, a quien se lo conoció con el mote del "generalito". Todo terminó al marcharse el militar argentino de la capital del Perú en setiembre de 1822. Existen pruebas fehacientes sobre esta relación entre Rosa y José.


El romance de Guayaquil

Cuando San Martín viajó para entrevistarse con Bolívar en Guayaquil, lo hizo sin su compañera  Campusano.

El Generalísimo llegó en julio de 1822. Durante su visita a esa ciudad, conoció a una importante dama patriota llamada Carmen Mirón y Alayón; se dice que tuvieron un breve pero fogoso romance. El Protector del Perú se marchó a los pocos días, pero después de nueve meses, en abril de 1823, nació un niño, bautizado con el nombre de Joaquín Miguel de San Martín y Mirón. Este hijo del Protector se trasladó al Perú y posteriormente se casó con Isabel García Saldarriaga, una limeña que nació en 1840.

Joaquín y Isabel se casaron aproximadamente a mediados del siglo XIX.

Este matrimonio tuvo un hijo llamado Justo Vicente quien vio la luz el 19 de julio 1865  en Lima, Perú.

Esta familia continuó llevando el apellido San Martín y tuvo descendencia hasta mitad del siglo XX.

lunes, 14 de enero de 2013

a 64 años del terremoto que destruyó la ciudad de San Juan (Argentina)


El terremoto de San Juan Se produjo el día 15 de Enero de 1944 a las 20 horas, 50 minutos, con epicentro ubicado a 30 Km al Norte de la Ciudad de San Juan, en las proximidades de La Laja, departamento Albardón. Se estimó que su magnitud alcanzó 7,8 grados de la Escala Ritcher y su intensidad máxima de 9 en escala Mercalli Modificada. Destruyó la Ciudad de San Juan, ocasionando la pérdida de 8000 a 10000 habitantes. Puede afirmarse que los efectos desastrosos del sismo se debieron no sólo a la violencia del movimiento, sino a la pésima calidad de la edificación.

Período de reconstrucción (1944 - 1960)

El terremoto que asoló la ciudad de San Juan en 1944, destruyó miles de viviendas, edificios públicos, obras comunales e históricas y la economía de gran parte de la población, que representaban el patrimonio acumulado en varias generaciones, sin contar la pérdida irreparable de miles de vidas humanas.

La situación creada a la provincia por el sismo se hizo particularmente grave por su economía de monocultivo. Había que enfrentar la obra fabulosa de reconstruir los centros de actividad de la ciudad y la vivienda para gran parte de su población, cuando en su mayoría ésta carecía de los recursos para resolver por sí misma su problema habitacional.

La Argentina debió aceptar, a partir de 1944 el desafío de poner en pie casi toda una ciudad de más de 80.000 habitantes. Las principales actuaciones llevadas a cabo en este período en materia de vivienda fueron las del Consejo de Reconstrucción de San Juan, el Banco Hipotecario Nacional y el Instituto Provincial de la Vivienda en menor medida.

La emergencia post-terremoto

La Nación acudió en ayuda de la provincia de Sarmiento y el Poder Ejecutivo nacional creó el Consejo de Reconstrucción de San Juan, dependiente del Ministerio del Interior, éste emprendió acciones para atender la emergencia, entre las que comprendía la construcción de barrios de carácter precario, así surgieron 25 barrios en zonas suburbanas con serios problemas de infraestructura básica de servicios. En el Gran San Juan se construyeron 7794 viviendas, mientras que en los departamentos fueron distribuidas 1930 viviendas.

La ubicación de estos barrios, preferentemente en la periferia de la ciudad, promovió la posterior formación de villas miseria y a la vez la extensión de la mancha urbana, alineando otros asentamientos espontáneos indicando los primeros antecedentes de la posterior expansión de la ciudad, hacia el oeste y sur principalmente. Además tienden a ocupar las áreas intermedias entre campo y ciudad.

Acciones del Consejo de Reconstrucción (1947)

Hasta mediados de 1947, si bien pocos particulares tomadores de préstamos habían empezado a edificar sus viviendas no se comenzaba la construcción masiva. Ante la falta de definiciones sobre el desarrollo urbano, técnicos del Consejo comenzaron a dar “líneas de edificación” en base a un “plano de ensanche”, legalizado por la Ley 1122 que fue muy criticado. Para tratar de formar un plantel técnico que atendiera a la problemática urbana en su conjunto, el Consejo contrató con carácter de Asesor Urbanístico al Arq. José María Pastor. Dicho profesional se abocó, a la elaboración del nuevo plan, para el cual se tomaron los lineamientos generales de los planes presentados anteriormente, dichos planes fueron:

Plan Muscio, Bereterbide, Vautier, 1944

Plan Vivanco, Ferrai Hardoy, Ungar, Oliver, 1944

Plan Vilialobos, 1945

Plan Mendioroz, Campos Urquiza, Ruiz Guiñazú, Olezza, 1945/1946

Se comenzó por resoluciones del Consejo que fueron aprobando modificaciones dentro del casco urbano. Las mismas permitieron fijar la ubicación de edificios públicos, el Plan ferroviario (no llevado a cabo) y la apertura de la Av. Central de un extremo a otro de la ciudad.

Fue concibiéndose el Plan Regulador y de Zonificación y su aspecto legal se ratificó por ley provincial y decreto nacional. Así San Juan tuvo su Plan Regulador y de Extensión. Posteriormente se dieron esquemas respecto del Planeamiento Regional con prescripciones urbanísticas anexas.

El Consejo convocó la participación de importantes profesionales del país para la elaboración de Proyectos y/o Dirección de sus obras con el criterio de acelerar el proceso de la edificación y asegurar la diversidad de la concepciones arquitectónicas enmarcadas en las directivas del Plan.

La vivienda y los edificios públicos (1948)

Luego de varios decretos de origen nacional para normalizar la ayuda a la reconstrucción de San Juan, la ley 12.865 acordó a la provincia un subsidio, incrementado en varias ocasiones posteriores.

Desde los años 1948 a 1961 la entidad realiza el plan de viviendas que totalizaron la construcción de 1645 casas, ubicadas en los alrededores de la ciudad. Desde esa fecha se comenzó también un plan de construcción de numerosos edificios públicos, escuelas y obras de urbanización.

El decreto 773/56 prevé la construcción de 53 modernas escuelas, 15 municipalidades departamentales, 20 comisarías, registros civiles, juzgados de paz, bloques de edificios donde funcionan los ministerios provinciales y la dirección de escuelas, tribunales y otros organismos estatales, la cárcel modelo, el observatorio astronómico Félix Aguilar, el edificio de la Dirección de Turismo, la construcción de cinco grandes avenidas, ensanchamiento de calles, construcción de nuevas plazas, electrificación pública y otras realizaciones de no menor importancia ya totalmente finalizadas. Además de esas obras, el decreto 773/56 prevé la construcción de la Casa de Gobierno, la Jefatura de Policía, la Cámara de Representantes el Palacio de Tribunales y otras.

Plan  Regulador y de Extensión (1948)

El Plan Regulador y de Extensión de 1948 fue elaborado por el arquitecto José María Pastor, asesor urbanístico del Consejo de Reconstrucción, que se basó en los planes anteriormente mencionados. Para llevarlo a cabo se firmó un convenio entre el gobierno de la provincia y el Consejo de Reconstrucción (de orden nacional) por el cual este organismo adquiere poderes de control de las edificaciones en todo el territorio del valle. Las municipalidades, incluida la da Capital, ceden esas funciones al Consejo, “mientras dure su funcionamiento”. Vale decir que este Ente Nacional obtiene las atribuciones necesarias para “ejecutar el plan regulador y las obras que él comprende en toda la zona afectada por el sismo”.

Se le confiere además, atribuciones para atender “servicios públicos municipales y provinciales” así como “todas las demás materias que competen a la Legislatura Provincial y Municipal”. Por ello el Consejo puede otorgar subsidios y realizar inversiones de cualquier naturaleza, siempre que “tiendan al mejor cumplimiento de los fines en vista de los cuales fue creado por Ley N º 12.855”.

La obra de Reconstrucción fue importante también por los subsidios otorgados a la construcción de viviendas, que a otorgarse para los primeros años y que luego fueron ascendiendo a medida que aumentaba el costo por metro cubierto. La obra de la Catedral Metropolitana, da la Biblioteca Franklin y otras de carácter cultural y religioso fueron posibles por el apoyo financiero del Consejo de Reconstrucción de San Juan.

viernes, 12 de octubre de 2012

12 de octubre de 1492, la primera invasión española

El 2 de agosto de 1492 las tres naves estaban listas para zarpar, con toda la tripulación y provisiones para un largo viaje. Al día siguiente la expedición partió rumbo a las islas Canarias, a las que llegaron el 9. Allí repararon las embarcaciones, recargaron provisiones y el 6 de septiembre volvieron a zarpar poniendo proa hacia lo desconocido.
Colón calculaba que deberían navegar unas 700 leguas (3.500 km.) más para llegar a las tierras del gran Kan (la China).
A principios de octubre muchos comenzaron a impacientarse y algunos propusieron regresar. Colón consultó con sus capitanes y Martín Alonso Pinzón propuso ahorcar a los que no quisieran seguir, diciendo que si no se animaba el almirante lo haría el mismo, “porque no había de volver atrás sin buenas nuevas”.
Durante la noche del 11 al 12 de octubre, Colón sostuvo que había sido él el primero en ver las luces de la tierra que pensaba asiática, quitándole el honor y la recompensa de 10.000 maravedíes al humilde marinero de la Pinta, Juan Rodríguez Bermejo, sevillano nacido en Triana.
Los que insisten en festejar el Día de la Raza el 12 de octubre se verían en problemas si se confirmaran las recientes investigaciones que afirman que el grito del llamado Rodrigo de Triana se produjo el 13. Pero, puesto que tal número se identificaba con la mala suerte y que el 12 de octubre era la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de los Reyes Católicos, y caía ese año en viernes, día de la pasión de Jesús, el almirante habría cambiado la fecha a su antojo para quedar bien con sus benefactores.
El 12 o el 13 de octubre, Colón y sus hombres estaban frente al islote de Guanahaní (actuales Bahamas), al que Colón llamó San Salvador. Don Cristóbal confiaba en haber llegado al Asia, aunque se asombraba de no toparse con los clásicos mercaderes chineos, sino con gente “muy bella y pacífica” que tomaba las espadas por el filo por desconocer las armas de guerra.
Ni Colón ni los reyes tenían la menor noción de haber “descubierto” un nuevo continente. Seguían pensando que habían llegado al Asia, pero de todas maneras se sintieron con derecho a apropiarse de estas tierras y sus habitantes, sobre los que dice el almirante: “Son la mejor gente del mundo y sobre todo la más amable, no conocen el mal –nunca matan ni roban-, aman a sus vecinos como a ellos mismos y tienen la manera más dulce de hablar del mundo, siempre riendo. Serían buenos sirvientes, con cincuenta hombres podríamos dominarlos y obligarlos a hacer lo que quisiéramos”.(…)
Aún hoy, algunos textos nos siguen presentando argumentos muy curiosos para justificar la conquista de América. Hablan de la “necesidad” de expansión de las potencias europeas, de la búsqueda de nuevas tierras, de la voluntad de expandir su fe. ¿Estas “necesidades” justifican acaso el genocidio y la imposición de diferentes modos de producción y diferente cultura? Es una notable curiosidad que civilizaciones que han basado su poder y riqueza en la imposición de la propiedad privada no la respetaran cuando se trataba de “salvajes”.
El propio Ginés de Sepúlveda, gran teórico de la conquista, lo admite en un diálogo de su Demócratas alter: “Si un príncipe, no por avaricia, ni por sed de imperio, sino por la estrechez de los límites de sus estados o por la pobreza de ellos, mueve la guerra a sus vecinos para apoderarse de sus campos, como de una presa casi necesaria, ¿sería guerra justa?”. Se responde a sí mismo: “No, eso no sería guerra justo sino latrocinio”.

jueves, 11 de octubre de 2012

Alicia Moreau de Justo


Infancia y adolescencia

Alicia Moreau nació en Londres, el 11 de octubre de 1885 como la menor de tres hermanos.1 Su padre, Armand Moreau, fue un revolucionario francés que participó en la Comuna de París en 1871. Luego de su labor aquí y debido a la cruenta represión subsiguiente, residió en Bélgica primero y en Gran Bretaña después.

En 1890, Alicia y María Denanpont, su madre, emigraron a la Argentina residiendo en el barrio porteño de Floresta. Una vez establecida la familia en Buenos Aires el padre de Alicia, de ideología anarquista y socialista, estableció una librería en 1896 y se integró en los grupos socialistas que comenzaban a organizar el movimiento obrero argentino. Su hija solía acompañarlo a estas reuniones y actividades. Por su parte, Armand se dirigía con asiduidad a otorgar libros a los enfermos del Hospital Francés.

Realizó sus estudios secundarios en la Escuela Normal Nº 1 donde conoció a Hipólito Yrigoyen, quien enseñaba allí como profesor de filosofía y que en 1916 fue el primer presidente de Argentina elegido mediante el voto secreto, universal y obligatorio. Moreau en 1900 cuestionó severamente la participación de Yrigoyen en los levantamientos militares impulsados por la Unión Cívica Radical.

Juventud, feminismo y socialismo

En 1902, tomó contacto con las hermanas Chertkoff, fundadoras del Centro Socialista Femenino –que desempeñaba la divulgación de los saberes filosóficos y sociológicos de la época-, y las acompañó en la Asociación Pro-Educación Laica que se organizó en Morón en 1903 y en la tarea de inaugurar bibliotecas populares y jardines maternales.13 En 1906, cuando contaba con 21 años, Alicia Moreau fundó el Movimiento Feminista (Argentina).Durante la celebración del Congreso Internacional del Libre Pensamiento,15 que se realizó en Buenos Aires y en donde ella expuso un informe titulado Educación y Revolución, la republicana española Belén de Sárraga le sugirió que las argentinas deberían organizar un movimiento en favor de los derechos políticos de la mujer. Allí conoció a los líderes del Partido Socialista: José Ingenieros, Enrique del Valle Iberlucea y Ángel Giménez. Entonces, Moreau propuso la idea de Sárraga en una de las reuniones del Congreso y junto a otras mujeres como Sara Justo, fundaron el Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino.

A partir del Congreso, el Partido Socialista, que contaba con un activo Centro Femenino, la comenzó a invitar para dar conferencias a los simpatizantes en los diversos centros socialistas a través de la Sociedad Luz de Barracas, convocada por el ya mencionado Giménez. Esta asociación establecía en sus estatutos la necesidad de «difundir en el pueblo las nociones y los métodos de la ciencia y educarlo en la expresión hablada, escrita y artística, así como perfeccionar la educación técnica».

Después acudió a conversar en los centros obreros, donde debatió temas como la tuberculosis, alcoholismo, sífilis, higiene social y prevención sanitaria. En 1907, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en una época en que la sociedad veía con rechazo que las mujeres estudiasen una profesión universitaria. Alicia Moreau perteneció al grupo de seis mujeres que se inscribieron por primera vez para estudiar medicina en Argentina.

Además incursionó en la denominada «Huelga de los inquilinos», en donde se manifestó en contra de los elevados alquileres que imponían los conventillos -tipo de vivienda urbana también conocido como inquilinato-; y apoyó «La marcha de las escobas», una procesión de amas de casa que tenía como objetivo defender sus derechos por los barrios pobres de la ciudad de Buenos Aires. Finalmente, se graduó como médica en 1914 con Diploma de Honor.

Mientras se desempeñaba en el Hospital de Clínicas, instaló un consultorio ginecológico en la calle Esmeralda, de la ciudad de Buenos Aires, para poder atender de forma gratuita a las mujeres de bajos recursos y prostitutas. En 1910, fundó el Ateneo Popular, institución con características similares a la Sociedad Luz; y cumplió labores como secretaria en el periódico Humanidad Nueva y como profesora en la Universidad Nacional de La Plata.

«Siempre creí que este país merecía ser distinto. Que un día íbamos a unirnos todos y el destino cambiaría. Recuerdo los barrios obreros de esta ciudad cuando llegábamos con las banderas rojas, y la gente se iba reuniendo y se iban logrando cosas. Cuando el Partido Socialista era una parte linda de la vida. Cuando las mujeres nos juntamos por primera vez y empezamos a pelear por nosotras...»

Entre 1906 y 1914, escribió varios artículos sobre educación y política en la Revista Socialista Internacional dirigida por Enrique del Valle Iberlucea. Algunos de esos artículos se titularon La escuela nueva, La Comuna y la educación, Liga Internacional para la educación racional de la infancia, Internacionalismo escolar y Las universidades populares de Noruega. Por entonces, expuso su tesis sobre la escuela nueva, en la que cuestionaba profundamente a la escuela pública argentina, sosteniendo que los padres, la Iglesia y el Estado no pueden imponerles sus convicciones a los niños.

El Ateneo Popular y la revista Humanidad Nueva

En 1910, junto a Berta W. de Gerchunoff y su padre Armand Moreau, fundó el Ateneo Popular con el fin de promover la extensión de la educación secundaria y universitaria, convirtiéndose así en uno de los centros de educación popular más activos de la ciudad. Por su parte, también se hacía cargo de la edición de la Revista Socialista Internacional con el nombre de Humanidad Nueva. Ese mismo año organizó el Primer Congreso Femenino Internacional y en la revista prestó especial atención a que el pensamiento femenino se viera igual de representado al de los varones, difundiendo trabajos de Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Carolina Muzzili y María Montessori.

En 1914, al iniciarse la Primera Guerra Mundial, inició un amplio movimiento pacifista y en 1915, obtuvo su diploma universitario de honor y una tesis titulada «La función endócrina del ovario», convirtiéndose en una de las primeras médicas de América Latina, especializándose en enfermedades femeninas. Seguidamente, publicó el libro Evolución y Educación y comenzó a dar clases como profesora de fisiología en la Universidad Nacional de La Plata.

«Me hubiera gustado ver que en este siglo que he vivido no existieran niños ni ancianos desvalidos.»

La Unión Feminista Argentina e ingreso al Partido Socialista

En 1920, fue una de las fundadoras de la Unión Feminista Nacional (UFN) con el fin de unificar las distintas organizaciones feministas que existían en ese entonces, como el Centro Socialista Femenino, la Agrupación Socialista Femenina y el Consejo Nacional de Mujeres.17 La acción política de la UFN resultó decisiva para apoyar la sanción de muchas e importantes leyes de reconocimiento de los derechos de la mujer y de protección del trabajo femenino. Esta entidad publicó mensualmente la revista Nuestra Causa, que difundía sus ideas, y comenzó a organizar movilizaciones activas de mujeres durante los actos electorales, así como peticiones masivas dirigidas a los legisladores.

Esta organización estaba dirigida, entre otras mujeres, por Alicia Moreau, quien fue elegida presidenta; Julia García Games, Ángela Costa, Elsa Bachofen, Berta de Gerchunoff, Adela García Salaberry, Consuelo G. de García, Clotilde Rossi y Josefina L. de Mantecón. La poetisa Alfonsina Storni solía participar de los actos de la entidad, y a principios de los años 1920 Moreau fue una de las creadoras del Comité Femenino de Higiene Social.

Luego, la UFN estableció una alianza con el Comité Pro-Derechos de la Mujer, presidido por Elvira Rawson de Dellepiane, para reclamar activamente el reconocimiento del derecho a votar de las mujeres y apoyar al Partido Feminista Nacional que impulsaba la candidatura a diputada nacional de Julieta Lanteri. La prensa conservadora comenzó a utilizar el término «damas rojas» para referirse a las mujeres que reclamaban el derecho a voto.

En 1921, decidió afiliarse al Partido Socialista y al año siguiente se casó en Uruguay con su fundador, Juan B. Justo (separado, con siete hijos y veinte años mayor), que fallecería siete años después a temprana edad y con quien tuvo tres hijos: Alicia, Juan y Luis Justo.

Ella alcanzó en esas décadas a integrar el Comité Ejecutivo del Partido Socialista y se convirtió en la primera mujer argentina en ocupar un cargo político. Desde su puesto como directivo en el PS organizó exitosamente las agrupaciones femeninas en cada Centro Socialista, con el fin de organizar la acción política de las mujeres. Algunas agrupaciones crearon centros para los niños y para que más mujeres pudieran acercarse a la actividad política.

En 1925, las feministas obtuvieron su primer triunfo parlamentario al lograr la sanción de la Ley 11.317 reglamentando el trabajo femenino e infantil, en la que se establecía que las mujeres no podrían trabajar más de ocho horas diarias y 48 horas semanales. También se decretaba la prohibición del trabajo nocturno, tareas insalubres y el despido de mujeres embarazadas, y se agregó la licencia para amamantar y la obligación de las empresas de tener guarderías.31 En 1926, obtuvieron la Ley de Derechos Civiles de la Mujer que instauraba que los derechos entre hombres y mujeres debían ser equiparados. Junto a su marido, en 1927 fundó La Casa del Pueblo, una de las bibliotecas con mayor cantidad de volúmenes en el país. El 8 de enero de 1928, víctima de un problema cardíaco, falleció su esposo a los 62 años.

Socialismo, pacifismo y el valor de la democracia

En 1932, elaboró un proyecto de ley de sufragio femenino que fue presentado por el diputado socialista Mario Bravo y que obtuvo la aprobación de los diputados, habiendo una amplia movilización de mujeres y presión de las organizaciones feministas. Sin embargo el proyecto fue rechazado por el Senado, donde predominaban ampliamente los conservadores. Durante la década 1930-1940 se desempeñó activamente en las campañas de solidaridad argentina en apoyo a la Segunda República Española durante la Guerra Civil Española. En 1936, cuando se realizó en Buenos Aires la Conferencia Panamericana de Cancilleres, organizó en forma paralela la Conferencia Popular por la Paz en América, en el Teatro Augusteo, a la que concurrieron representantes de todo el continente.34 Con la aparición del peronismo a partir de 1943, y durante los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón, ella manifestó una clara posición opositora criticando los aspectos no democráticos del peronismo.

En 1946, escribió su libro La mujer en la democracia, en 1947 el peronismo sancionó la ley del voto femenino (hecho que ella definió como «una maniobra política y no como una conquista social») y en 1949 una nueva Constitución Nacional que establecía la igualdad plena de la mujer y el hombre y la responsabilidad compartida frente a la patria potestad.35 Moreau, a pesar de su oposición al peronismo, apoyó rotundamente esas decisiones, que concretaban el objetivo por el que había luchado durante cuarenta años.36 Cecilia Lérici, una dirigente del Partido Socialista, comentó que en aquel momento dijo: «¡Qué bueno!, aunque venga del gobierno peronista». Nunca tuvo una actitud despectiva con Eva Perón, de quien dijo que era una mujer «rebelde».

Como parte de su larga lucha pacifista, en 1947, después de la Segunda Guerra Mundial, fundó la filial argentina del Acuerdo Mundial por la Paz que agrupaba «a todas las mujeres del mundo que deseaban luchar contra la guerra, con espíritu de justicia y solidaridad humanas.» Fue representante de Argentina en el Congreso Mundial Femenino que se celebró en París ese año. Cuando en 1951, las mujeres argentinas pudieron por primera vez votar y ser votadas para cargos nacionales Moreau fue elegida junto a otras mujeres para integrar la lista de candidatos a diputados nacionales socialistas, pero en el marco de la persecución política del gobierno peronista fue detenida y, luego de ser liberada debió silenciarse, por lo que no pudo votar. El 15 de abril de 1953 con total pasividad policial fueron atacados locales opositores al gobierno, incluyendo La Casa del Pueblo que fue incendiada y se derrumbó destruyéndose su biblioteca.

]Integrante de la Junta Consultiva, directora de La Vanguardia y división socialista

Después del golpe militar encabezado por Pedro Eugenio Aramburu,42 el Partido Socialista se dividió internamente en dos grupos: uno encabezado por Américo Ghioldi que apoyaba al gobierno militar y exigía una drástica represión al peronismo y otro, encabezado por Alfredo Palacios y Alicia Moreau de Justo, que pretendía establecer buenas relaciones con un peronismo democratizado. Por entonces ella sostenía que los peronistas y antiperonistas debían unirse para transformar la sociedad, que estaba basada en la desigualdad económica. Junto con Nicolás Repetto, Américo Ghioldi y Ramón A. Muñiz, Alicia Moreau fue uno de los cuatro representantes del Partido Socialista en la Junta Consultiva Nacional durante el gobierno de facto. En 1956, fue nombrada directora de La Vanguardia, el importante periódico del Partido Socialista, que tenía por entonces una tirada de 90.000 ejemplares. Ella le imprimió al periódico partidario un contenido crítico del gobierno militar, que fue duramente cuestionado como populista por el otro sector del partido, llegando a acusarla de manejos delictivos.

En 1958, las diferencias entre ambos grupos era de tal magnitud que produjo la ruptura del Partido Socialista en el 44º Congreso del que salieron dos partidos: el Partido Socialista Argentino y el Partido Socialista Democrático.45 Moreau junto a Alfredo Palacios, José Luis Romero y Carlos Sánchez Viamonte, entre otros, integró el PSA.45 Continuó como directora de La Vanguardia hasta 1960, adoptando entre otras posturas la necesidad urgente de la reforma agraria y el apoyo a la Revolución Cubana de 1959. Debido a la oposición interna dentro del PSA, decidió renunciar a la dirección del periódico.

«...la situación ha cambiado. A mi edad, las cosas se miran de otra manera: sin posiciones sectarias. ¿Qué mejor unidad que la de los viejos camaradas? Pero el destino no está cerrado. Tenemos que acompañarlo al ritmo de los más jóvenes. Nada es imposible.»

Tras el fallecimiento de Alfredo Palacios en 1965, asumió la Secretaría General del Partido Socialista Argentino. En 1972, cuando el PSA se fusionó con otros grupos socialistas para conformar el Partido Socialista Popular, Moreau se alejó del mismo, discrepando con su cercanía al peronismo para formar la Confederación Socialista Argentina, junto a dirigentes como Héctor Polino, Alfredo Bravo y Elena Tchalidy, entre otros. En 1974, brindó su apoyo al «Grupo de los ocho», asociación que representaba una alianza de distintos partidos políticos opositores, que reclamaban la vigencia de las instituciones democráticas ante los desvíos que se evidenciaban bajo el gobierno de María Estela Martínez de Perón y su ministro de Bienestar Social José López Rega.

Militante por los derechos humanos

En 1975, con 90 años, fue una de las fundadoras de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), convocada por Rosa Pantaleón, junto con el obispo de Neuquén Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo.47 La APDH desempeñó un importante papel de resistencia al terrorismo de estado durante la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983.48 En esos años acompañaba a las Madres de Plaza de Mayo en sus famosas rondas frente a la Casa de Gobierno y presentaba peticiones de libertad a la junta militar y a los jueces.

«La democracia es, así ha sido definida hace bastante tiempo, el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, es decir, que el pueblo no sea un instrumento para dar a otros las leyes que necesitan para hacer lo que quieran con el país.»

En 1979, cuando la actividad política estaba prohibida, participó junto a otros dirigentes de la Confederación Socialista Argentina, del Partido Socialista Popular y de un acto en el tradicional salón de la mutual socialista Unione e Benevolenza, de la ciudad de Buenos Aires.17 En 1980, fue una de las encargadas de recibir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, una de las acciones internacionales que más dañaron al Proceso de Reorganización Nacional.

Centenario

En 1981 impulsó la reunificación del Partido Socialista mediante la creación de la Unidad Socialista en alianza con el Partido Socialista Popular y el Partido Socialista del Chaco, siendo elegida presidenta. En 1982, fue una de las pocas dirigentes políticas que se opuso frontalmente a la Guerra de las Malvinas, consecuente con sus principios antimilitaristas.17 En 1983, asumió la presidencia Raúl Alfonsín, conformando el retorno a la democracia tras siete años de represión. Por su labor social, en 1984 fue elegida La Mujer del Año por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina y la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el título de Médica del Siglo. En 1985, fue declarada presidenta honoraria de las Primeras Jornadas de Mujeres Socialistas y continuamente, se llevó a cabo el Juicio a las Juntas que conformaron el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).

«Bueno, todo el mundo desea ser más capaz de lo que es, encontrar circunstancias que le permitan desarrollar esa capacidad, pero las circunstancias dependen de los de afuera, no de uno; y entonces se puede o no se puede, y yo he hecho lo que he podido.»

En 1985, se conmemoró su centenario y se le rindió un homenaje en Unione e Benevolenza, en el que participó todo el arco político y social de la Argentina, y durante el cual dio su último discurso público, especialmente dirigido a los jóvenes y a las mujeres.11 La reconocida publicación argentina Humor, caracterizada por la sátira, tituló: «Dentro de cuatro años vence la garantía.»53 (ver garantía Magiclick). En diciembre de aquel año, con su salud debilitada, sus hijos la trasladaron al Asile des Viellards de la Sociedad Filantrópica Francesa del Río de la Plata.54 Falleció a los 100 años, mientras dormía, el 12 de mayo de 1986.11 Su muerte pasó tan desapercibida que es dificultoso, incluso en la actualidad, saber la causa de su deceso y el lugar donde se halla inhumada, ya que su familia prefirió mantener en secreto los datos.

Homenajes

La ciudad de Buenos Aires la homenajeó dando su nombre a una de las avenidas más importantes de Puerto Madero y otorgándole el título de Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1985. A partir de 1987, la Fundación Alicia Moreau de Justo estableció el premio Alicia Moreau de Justo para la Mujer del Año, que se ha transformado en uno de los más prestigiosos del país. En 1988, la Fundación Konex le otorgó a su figura fallecida el premio Konex de Honor por su gran aporte a la sociedad argentina, siendo recibido por sus hijos. En la actualidad, múltiples organizaciones, entidades, escuelas y hospitales llevan su nombre.

Un retrato de Moreau preside el Salón Mujeres Argentinas en la Casa Rosada, junto a otras figuras femeninas de la historia argentina, como Juana Azurduy, Eva Perón, Lola Mora, Cecilia Grierson, Mariquita Sánchez de Thompson, entre otras. Este salón fue inaugurado por la presidente Cristina Fernández de Kirchner en 2009, como parte de las refacciones de la Casa de Gobierno.

Publicaciones

Evolución y educación, 1915.

La emancipación civil de la mujer, en Humanidad Nueva, 1919.

El socialismo y la mujer, de La Vanguardia, 1933.

El Socialismo según la definición de Juan B. Justo, 1946.

La mujer y la democracia, 1947.

¿Qué es el Socialismo?, 1983.